El agujero en la capa de ozono lleva preocupando a la humanidad más de dos décadas. Aunque en los últimos años va reduciendo su extensión poco a poco, no se espera alcanzar los niveles en los que estaba antes de la década de los 80 hasta dentro de más de 50 años.
¿Qué es la capa de ozono?
La capa de ozono es una zona de la estratosfera en la que se encuentra una alta concentración del ozono de la atmósfera, aproximadamente el 90%. Está situada entre los 15 y 40 kilómetros de altura y absorbe en torno al 98% de la radiación ultravioleta de alta frecuencia producida por los rayos solares.
El ozono (O3) es el único gas capaz de evitar que la radiación ultravioleta llegue a la superficie de la tierra. En realidad el concepto de “agujero en la capa de ozono” no es del todo exacto. De hecho, a lo que se llama “agujero” es realmente una disminución del espesor de la capa de ozono.
¿Cómo se destruye?
La causa para que se produzca ese preocupante adelgazamiento en la capa de ozono no es ya un secreto para nadie. El problema es el uso de algunos componentes químicos que están presentes en muchos productos de uso cotidiano, como aerosoles o pinturas. Estos componentes, (corofueorocarburos o CFC) perduran en la atmósfera entre 50 y 100 años. Una vez expulsados, tardan algunos años en alcanzar la atmósfera donde, la radiación ultravioleta provoca que se disocien y se liberen átomos de cloro. Cuando uno de estos átomos de cloro se une a una molécula de ozono, la destruye, pero el cloro permanece, uniéndose constantemente a otras moléculas de ozono, lo que le permite destruir hasta más de 100.000.
Las bajas temperaturas favorecen el proceso de destrucción de las moléculas de ozono, y es por esa razón por la que los agujeros más extensos se encuentran en los lugares más fríos de la tierra como el Ártico y la Antártida.
Su evolución
La primera vez que se detecto que la capa de ozono se estaba debilitando en la Antártida fue en el año 1977, y pocos años después, en 1985, se pudo comprobar que el ozono en esta área había disminuido en torno a un 40%. Este hecho fue el que realmente hizo saltar las alarmas.
Centrando la atención en el área que más ha preocupado siempre, la Antártida, el momento en el que el agujero de la capa de ozono alcanzó su máxima extensión fue en el mes de septiembre del año 2000, cuando llegó a medir algo más de 29 millones de kilómetros cuadrados. Aunque durante los dos años siguientes parecía que la tendencia se había dado la vuelta y comenzaba a disminuir, la tregua no duró mucho. En el año 2004 volvió a alcanzar algo más de 24 millones de kilómetros cuadrados. Aún así, parece que en los últimos años la tendencia es de nuevo a la baja y se espera que se mantenga así debido a las restricciones de uso de gases contaminantes.
Los estudios indican que la capa de ozono no volverá a situarse en niveles “normales”, como los que había antes de los años 80, hasta dentro de más de 50 años, allá por el 2070.
Imagen de Tomas Sereda – Fotolia.com
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